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Lenguaje inclusivo: una guía práctica de palabras que respetan a las personas LGBTQIA+
Qué es el lenguaje inclusivo, qué expresiones habituales causan problemas y qué decir en su lugar, cómo redactar formularios y ofertas de empleo y cómo gestionar los errores sin convertir las palabras en un examen.

El lenguaje inclusivo consiste en elegir palabras que describan a las personas con precisión y no dejen a nadie fuera sin motivo. Para las personas LGBTQIA+, suele implicar cosas sencillas: usar las palabras que cada persona usa para sí, no dar por hecho que todo el mundo es heterosexual o cisgénero y evitar términos antiguos que arrastran insultos o ideas falsas.
No se trata de memorizar una lista de palabras prohibidas ni de hablar de forma rígida y forzada. La mayoría de las veces, el lenguaje inclusivo es simplemente lenguaje preciso. “Pareja” es más exacto que “marido” cuando no conoces la situación de alguien. “Buenas tardes a todo el mundo” es más exacto que “señoras y señores” cuando hablas a una sala diversa. Esta guía ofrece ejemplos prácticos, explica sus razones y propone cómo gestionar los errores.
Tres principios que resuelven casi todo
1. Sigue la autodescripción. La mejor palabra para una persona suele ser la que ella usa para sí. Si alguien dice que es lesbiana, di lesbiana. Si alguien usa el nombre Alex y el pronombre ella, úsalos. Si tienes dudas, escucha primero o pregunta con educación.
2. No presupongas. Muchas expresiones cotidianas dan por hecho que las personas son heterosexuales, que las parejas son un hombre y una mujer o que todo el mundo encaja en uno de dos géneros. Pequeños ajustes eliminan la suposición sin necesidad de dar un discurso.
3. Sé preciso, no vago. El lenguaje inclusivo debe hacer el significado más claro, no más confuso. Cuando el tema es de verdad el cuerpo, di lo que quieres decir sobre el cuerpo. Cuando es sobre personas, describe personas. La precisión protege el respeto y la comprensión.
Expresiones habituales y mejores alternativas
| En lugar de | Prueba con | Por qué |
|---|---|---|
| Homosexualismo | Homosexualidad | El sufijo “-ismo” se usó cuando se trataba como enfermedad o ideología |
| Opción sexual, preferencia sexual | Orientación sexual | “Opción” sugiere una elección casual |
| El estilo de vida gay | La vida de las personas LGBTQ+, o nombra el tema concreto | No existe un único estilo de vida compartido por millones de personas |
| Un transexual, un transgénero | Una persona trans, una mujer trans, un hombre trans | Trans es un adjetivo, no un sustantivo |
| Nació hombre / nació mujer | Le asignaron el sexo masculino / femenino al nacer | Describe lo que se registró, no quién es la persona |
| Cambio de sexo | Transición, atención de afirmación de género | La transición es un proceso con muchas partes, no una operación |
| Confesó que es gay | Contó que es gay, salió del armario | “Confesar” sugiere admitir algo malo |
| Gente normal, parejas normales | Personas heterosexuales, personas cis, parejas de distinto sexo | “Normal” insinúa que el resto es anormal |
| Hermafrodita | Persona intersexual | El término antiguo es inexacto y ofensivo para seres humanos |
| Señoras y señores | Buenas tardes a todo el mundo, querido público | Incluye a todas las personas de la sala |
| Marido / esposa (si no lo sabes) | Pareja, cónyuge | No presupone el género de quienes forman la pareja |
| Padre y madre (en formularios) | Progenitor 1 / progenitor 2, o tutor/a | Sirve para familias con dos madres, dos padres u otras personas cuidadoras |
Estos cambios no sirven para prohibir palabras. “Homosexualismo” puede aparecer en una cita histórica. “Marido” es perfecto cuando sabes que alguien tiene marido. El objetivo es evitar usar una palabra de un modo que describa mal a las personas o las borre sin que nadie lo note.
Las palabras que las personas usan para sí
Algunas palabras dependen de quién las dice. Queer, por ejemplo, fue un insulto habitual y hoy la usan con orgullo muchas personas LGBTQIA+. Nuestra guía sobre qué significa queer explica cómo funcionan las palabras recuperadas. En español, palabras como marica o bollera también pueden ser cariñosas dentro de la comunidad e insultantes en boca de personas ajenas.
Lo más seguro para quien no forma parte de un grupo es usar términos neutros y ampliamente aceptados, y adoptar palabras recuperadas solo cuando las personas de las que hablas las usan claramente para sí en ese contexto.
Recuerda también que una persona puede usar varias palabras. Alguien puede ser mujer bisexual, queer y madre a la vez. No hace falta elegir una sola etiqueta. Usa la que encaje con el contexto o la que usó esa persona.
Formularios, encuestas y documentos
En los formularios es donde la exclusión se ve más, porque obligan a elegir.
- Pregunta solo lo que necesitas. Si no usas el dato de género, no lo recojas. Cada campo de más es una pregunta que la gente tiene que responder sobre sí misma.
- Si necesitas el género, ofrece opciones reales. Por ejemplo: mujer, hombre, no binario, una opción de texto libre y “prefiero no decirlo”. Cuando sea relevante para la salud, deja el sexo como pregunta aparte, con su propia explicación.
- Separa el nombre de uso del nombre legal. Pide el “nombre con el que quieres que te llamemos” y, solo cuando la ley lo exija, el “nombre legal”. Esto protege a las personas trans y a cualquiera que use otro nombre.
- Usa “progenitor”, “tutor/a” y “pareja” en lugar de suponer cómo es la familia.
- Explica por qué preguntas. Una frase como “lo usamos para comprobar que nuestros servicios llegan a todo el mundo” hace que la gente responda con más tranquilidad.
Ofertas de empleo y comunicación en el trabajo
El lenguaje inclusivo importa en el trabajo porque indica quién es bienvenido antes de que nadie cruce la puerta.
Puestos: en español los puestos suelen tener género. Puedes usar las dos formas (“buscamos ingeniera o ingeniero”), elegir palabras sin marca de género (“persona responsable de ventas”, “equipo de atención”) o indicar claramente que la oferta está abierta a todas las personas. En España es habitual añadir “(h/m)” a los anuncios, aunque esa fórmula deja fuera a las personas no binarias; “abierto a todas las personas” es más amplio.
Beneficios: escribe “pareja o cónyuge” y deja claro que las parejas del mismo sexo están incluidas.
Políticas: habla de “permiso parental” cuando se aplique a cualquier progenitor, y describe el permiso ligado al embarazo como tal cuando sea específico del embarazo.
Correos del día a día: “Hola, equipo” o “Hola a todo el mundo” funcionan mejor que “Hola, chicos” en grupos mixtos. No hace falta corregir a cada compañero por cada expresión informal; cambiar tus propios hábitos suele bastar.
Cuando importa la precisión sobre el cuerpo
Hay quien teme que el lenguaje inclusivo signifique no decir nunca “mujeres” u “hombres”. No es la idea. En la mayoría de las conversaciones, “mujeres” y “hombres” son exactamente las palabras correctas.
El lenguaje inclusivo se vuelve más específico cuando el tema es realmente una parte del cuerpo o un proceso médico que no comparten todas las personas de un género. Un recordatorio de citología, por ejemplo, interesa a quien tiene cuello uterino, lo que incluye a la mayoría de las mujeres, pero también a algunos hombres trans y personas no binarias, y excluye a algunas mujeres. En ese caso, decir “si tienes cuello uterino, pide cita para la prueba” es sencillamente más preciso. Muchos servicios de salud combinan ambas cosas: “mujeres y cualquier persona con cuello uterino”.
La regla no es reemplazar cada palabra con género. Es preguntarse: ¿a quién afecta de verdad esta información? Y luego describir a ese grupo con claridad.
Otros idiomas funcionan de otra manera
El inglés marca el género sobre todo en los pronombres y en pocos sustantivos. El español, igual que el portugués, el francés, el italiano, el alemán, el polaco o el rumano, también lo marca en artículos, adjetivos y participios. Por eso el lenguaje inclusivo en estos idiomas puede incluir desdoblamientos (“todos y todas”), nuevas terminaciones (“todes”), signos especiales o reformulaciones, y es objeto de debate en escuelas e instituciones.
No necesitas resolver ese debate para ser respetuoso en una conversación. Usar el nombre de la persona, elegir palabras neutras cuando existen (“persona”, “gente”, “equipo”, “alumnado”) y reformular frases son opciones prácticas casi siempre. Nuestra guía sobre qué significa ser no binario da ejemplos de varios idiomas.
Cómo gestionar los errores
Todo el mundo se equivoca con las palabras alguna vez, sobre todo cuando el hábito es antiguo. Lo que importa es la respuesta.
Si te equivocas: corrígete brevemente y sigue. “Perdón, quería decir pareja” es suficiente. Las disculpas largas presionan a la otra persona para que te tranquilice.
Si alguien te corrige: da las gracias y usa la nueva palabra. Puedes hacer una pregunta breve si tienes dudas, pero evita discutir si la corrección era necesaria.
Si oyes a alguien usar un término anticuado: piensa en el contexto. Una conversación discreta después suele funcionar mejor que una corrección pública, sobre todo si la persona no quería hacer daño. Si el término se usó para burlarse o atacar, quizá haga falta responder en el momento. Nuestra guía sobre cómo ser aliado LGBTQ+ propone formas de responder con un propósito.
Lo que el lenguaje inclusivo no es
No es una contraseña. Usar las palabras correctas no demuestra que alguien sea amable, y usar una palabra antigua no demuestra que sea hostil. Los actos y los patrones importan más que cualquier frase aislada.
No es una herramienta para avergonzar. Corregir a alguien de forma humillante suele ponerle a la defensiva y quitarle ganas de cambiar. La paciencia y los ejemplos funcionan mejor.
No es fijo para siempre. El idioma cambia constantemente. Algunos términos recomendados hace veinte años hoy están anticuados, y algunos de los actuales también cambiarán. Mantener la curiosidad es más útil que memorizar una lista perfecta.
No es solo cosa de personas LGBTQIA+. Los mismos principios ayudan con la discapacidad, la edad, el origen, la religión y muchos otros temas: describe a las personas como ellas se describen, evita suposiciones y sé preciso.
Una lista rápida
- Usa los nombres, pronombres y palabras de identidad que cada persona usa para sí.
- Usa “pareja”, “progenitor” y “todo el mundo” cuando no conozcas los detalles.
- Evita términos que traten las identidades como opción, estilo de vida o confesión.
- Di “orientación sexual”, no “opción sexual”, y “homosexualidad”, no “homosexualismo”.
- Pide solo los datos personales que de verdad necesitas.
- Sé preciso sobre el cuerpo cuando el tema sea el cuerpo.
- Corrige tus errores brevemente y corrige a los demás con cuidado.
El lenguaje inclusivo es una pequeña práctica diaria. Bien hecho, casi nadie lo nota, salvo quienes por fin se sienten descritos con precisión.
Fuentes y referencias
- GLAAD: guía de referencia para medios, términos que usar y evitar
- APA Style: lenguaje sin sesgos sobre orientación sexual
- APA Style: lenguaje sin sesgos sobre género
- Naciones Unidas: orientaciones para un lenguaje inclusivo en cuanto al género en español
- Parlamento Europeo: lenguaje neutral en cuanto al género


